Casas de Arena

 

Las fotos están tomadas en el sur de Namibia, en un antiguo pueblo minero, este pueblo se creo única y exclusivamente para explotar la zona debido a sus yacimientos de diamantes, sus antiguos pobladores fueron expulsados de manera violenta y se paso a la explotación de los terrenos.

Cuando el diamante se acabo, el pueblo fue abandonado, y el propio desierto del Namib se ha ido comiendo las casas…

A través de estas fotos imagino la persona que vivió en aquel hogar, todavía puede sentirse su presencia en la decoración.

Nos creemos moradores de este mundo cuando nuestra existencia es fugaz y temporal, la naturaleza nos lo recuerda con la sobriedad de su inmensidad.

«Adiós» dijo el hombre cruzando el umbral de su casa. Y la naturaleza se encargó de recordarle que su tiempo había expirado.

Cuando quiso regresar, el reloj de arena había ya cubierto sus huellas.

 

Casas de Arena

 

El tiempo y la memoria son los principales moradores de las casas que retrata Alberto Cob. La geometría semiderruida de los interiores se encuentra invadida por el ritmo sinuoso de unas montañas de arena que avanzan a través de las distintas estancias. Surge de este modo un complejo diálogo entre lo real y lo imaginario que transforma la imagen fotográfica en una metáfora acerca del inexorable paso del tiempo. Bachelard pensaba que al acordarnos de la casa aprendemos a morar en nosotros mismos. En este sentido, la serie “Casas de arena” puede ser leída como un relato íntimo acerca del devenir de la vida que Alberto Cob ha construido a través ausencias y restos.

 

(Texto Carlos Delgado Mayordomo)

 

Premios

 

Finalista en las Becas Vegap 2016

Descubrimientos Photoespaña 2017

Finalista en los premios Fundación Vila Casas 2017

Premio Mezquita de Córdoba 2018

Mención Especial Signo Editores 2018

 

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No son las personas en viajar, sino los viajes
en hacer a las personas. (John Steinbeck)